Prueba de la botella

Antes de hacer un solo adobe, antes de mezclar un solo balde de repello, necesitas saber qué tierra tienes. La diferencia entre una mezcla que funciona y una que se cuartea o se desmorona está en conocer las proporciones de arena, limo y arcilla de tu suelo. Y el análisis más rápido, más barato y más confiable que puedes hacer en campo se llama la prueba de la botella. Solo necesitas una botella de plástico transparente, agua, una cucharada de sal y 20 minutos de paciencia.

Paso a paso: cómo hacer la prueba

Agarra una botella de PET transparente de un litro. No uses una botella de vidrio porque necesitas poder marcar los niveles con plumón. Llénala hasta un tercio con tierra de tu terreno. No uses la capa superficial: excava al menos 20 centímetros para obtener tierra del subsuelo, que es la que vas a usar para construir. Rompe todos los grumos con los dedos antes de meterla en la botella.

Agrega una cucharadita de sal de mesa. La sal ayuda a que las partículas de arcilla se separen y se asienten más rápido en vez de quedarse en suspensión por horas. Ahora llena la botella con agua hasta casi el tope, deja un par de centímetros de aire. Tapa bien y agita con fuerza durante dos minutos completos. No te canses antes, necesitas que toda la tierra se disuelva y se mezcle uniformemente con el agua.

Pon la botella en una superficie plana donde no la vayan a mover. En el primer minuto verás que las partículas más pesadas se asientan al fondo: esa es la grava y la arena gruesa. Marca ese nivel con plumón en la botella. Después de cinco minutos, una segunda capa se habrá depositado: es la arena fina. Márcala también. Después de una hora, el limo se habrá asentado. Marca de nuevo. La arcilla puede tardar de dos a cuatro horas en asentarse completamente. Cuando el agua arriba esté clara o casi clara, marca el nivel final de arcilla. Todo lo que quede flotando en el agua es materia orgánica, que no nos sirve para construcción con tierra.

"La tierra de tu terreno te dice exactamente para qué sirve. Solo tienes que aprender a leerla."

Leyendo las capas: qué significan los números

Con tus marcas en la botella, mide la altura de cada capa y calcula el porcentaje que representa del total de sedimento. La capa del fondo es grava y arena gruesa. La siguiente es arena fina. Luego el limo, que se ve como una capa de polvo gris o café claro. Y arriba de todo, la arcilla, que es la capa más fina y a veces tiene un color ligeramente diferente. Si el agua sigue turbia después de cuatro horas, eso te indica que tienes un alto contenido de arcilla coloidal muy fina.

Un suelo típico útil para construcción con tierra tiene entre 15% y 30% de arcilla, entre 20% y 40% de limo, y entre 40% y 60% de arena. Pero la proporción ideal depende completamente de la técnica que vas a usar, y ahí es donde esta prueba se vuelve realmente valiosa.

Cada técnica pide su propia tierra

Para adobe, necesitas una tierra con buena proporción de arcilla, entre el 20% y el 30%. La arcilla es el pegamento natural que mantiene unido el bloque. Si tienes menos del 15% de arcilla, tus adobes se van a desmoronar al desmoldarlos. Si tienes más del 35%, se van a cuartear al secar porque la arcilla se contrae demasiado. Para corregir una tierra muy arcillosa, agregas arena. Para una muy arenosa, agregas arcilla de otro lugar o buscas otro banco de tierra.

Para bahareque o embarrado sobre estructura de bambú, necesitas más arena y menos arcilla que para adobe. Una proporción de 60% a 70% de arena con 15% a 20% de arcilla funciona bien. El bahareque se aplica en capas delgadas sobre una malla de varas o bambú rajado, así que necesita una mezcla que se adhiera sin cuartearse. Demasiada arcilla y se agrieta. Demasiada arena y no pega. La fibra vegetal que agregas, ya sea paja picada, bagazo de caña o crin de caballo, ayuda a controlar las grietas pero no compensa una mala proporción de base. Si tu obra es en costa del Pacífico, los ajustes específicos de mezcla, fibra y aleros están en el método Bahareque Costeño.

"No existe la tierra mala para construir. Existe la tierra que no conoces. Haz la prueba y deja que ella te diga qué técnica usar."

Para repellos y acabados finos, la proporción cambia otra vez. Necesitas una mezcla más fina, con arena cernida y arcilla de buena calidad. Una proporción de 70% arena fina y 30% arcilla funciona para la mayoría de los repellos. Agrega mucílago de nopal como estabilizante: mejora la impermeabilidad y la trabajabilidad de la mezcla. El nopal cortado en trozos se deja remojar en agua por dos o tres días hasta que suelta una baba espesa. Esa baba se usa en lugar de agua limpia para hacer la mezcla del repello.

Haz la prueba de la botella con tierra de diferentes puntos de tu terreno. La composición puede variar bastante en pocos metros. Toma al menos tres muestras de distintas zonas y compáralas. Con esa información decides qué tierra usar para qué propósito, qué necesitas corregir y cuánto material adicional comprar. Veinte minutos de prueba te ahorran semanas de frustración y materiales desperdiciados.

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